LA PROPUESTA

Me he anoticiado que a partir de la segunda quincena de febrero   habrá marchas multitudinarias por parte de los principales líderes barriales siendo sus dichos  los servicios aumentan y aumentan, los sueldos están estancados mientras el hambre con  la inseguridad está presente por todos lados. Diagnóstico truculento y furibundo si los hubo en la historia de esta nación.   Además aclaran que  van a espera que el gran calor del verano pase un poco  y que muchos de sus líderes ya han sido  bendecidos por  el Papa Francisco.  Se pide por una ley de Emergencia alimentaria,  el veinticinco por ciento de los fondos de   la obra pública provincial para el armado de cooperativas, la constitución de un fondo fiduciario público para facilitar el acceso a créditos para una huerta familiar y  la  sanción de la Ley de Adicciones que también contemple la creación de un fondo para campañas de concientización y atención para los más jóvenes. O sea,  para que no se droguen.  Ahora bien, después de la lectura de la convocatoria  no  me es posible saber porqué le reclaman al gobierno siendo que fue elegido para arreglar el entuerto, mejor dicho el descalabro económico  que dejaron los actuales aliados de los Sres. Piqueteros actuantes. Tampoco llego a entender la intervención o al menos mención, en esta gesta, del Estado Vaticano  siendo que está trabajando para no tocar un peso del erario público de este país. Por otra parte dicen que tienen el apoyo de más de cien mil personas, pero aquí somos más de cuarenta millones  y todos nos consideramos parte del  pueblo, inclusive los Sres. Empresarios que a pesar de las dificultades tratan de proporcionarnos  trabajo genuino.  No lo son sólo las personas que les acompañan en las marchas, o acaso se nos pretende señalar que los que no vamos tras de ustedes no lo somos y que llegado el momento tendremos  que migrar a los  países vecinos. Si bien  está sucediendo en otros sitios, estoy seguro que en éste maravillosa nación siempre habrá lugar para quienes quieran vivir dentro  de la ley y las buenas costumbres que no es otra casa que el debido respeto sobre la  persona y bienes de nuestros semejantes. En estas circunstancias   no es bueno pedir nada que no sea una actividad productiva, se me dirá que no lo hay pues bien quienes estén  realizando la convocatoria que lo sea para formar una cadena de Organizaciones No Gubernamentales, estoy seguro que no habrá un argentino que deje de ayudarlos, de paso no habrá que pagar intereses a nadie  y  la presión impositiva comenzará a ceder para el bien de muchos nuevos asentamientos  industriales y del trabajo de todos nosotros. Gracias

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

POBREZA CERO

 

Claro que se puede, las dificultades a superar ni siquiera son tantas y menos aún la claridad con que se nos presentan. Sólo se necesita comprender que setenta años de  idas y vueltas no son pocos y que  durante  el camino a transitar, de no más de ocho o diez años,  no lo será en soledad. Por otra parte, es sabido por  todos los que alguna vez votamos  que gran parte de los políticos hablan sin siquiera ellos mismos estar en condiciones de dimensionar el  padecer injusto de muchos de sus conciudadanos. La mayoría de las veces por falta de sensibilidad, en  otras por ignorancia o desidia. Es un problema lineal que les cabe a la mayoría de  los cuadros partidarios cuando les toca ejercer el poder o al menos colaborar. Sin embargo, gracias a los avances prodigiosos de los medios de comunicación esa realidad cada vez  más nos golpea  fuerte las puertas de nuestras casas y nos invita a  ser mejores personas, más generosas por el bien de quienes sufren dificultades apremiantes. Es de saberse que la  gran mayoría  de las veces con sólo un  poco de ayuda material, aunque sí con asesoramiento y  contención, es posible  torcer el destino esquivo de mucha gente. Tenemos que  formar  equipos  y llevar adelante la tarea  dentro  del marco legal de una Organización No Gubernamental, es decir una fundación, con  las autorizaciones necesarias para poder estar presente ante los distintos organismos internacionales y  recabar ayuda para el cumplimiento de los objetivos, dentro y fuera de  nuestro país.  En cuanto  a que se valore la  importancia  enorme de un sistema democrático fuerte como el medio   más eficaz para erradicar  en forma definitiva  la pobreza estructural y  al  emigrante  paria  que, con lo puesto, huye de las dictaduras o de  países sumidos en cruentas guerras.  Ayudémoslos,  desde el lugar que nos toque, por más humilde que sea. Porque  si  somos capaces de  hacerlo y  dar solución al problema de alguien que la está pasando muy mal, no tengo dudas  que  nos ganaremos el respeto y admiración de poderosos países que ,  por otra parte, desde siempre nos  han sido  amigables.  Circunstancias que  seguramente  va a redundar  en   recomendaciones para que se  invierta en estas  tierras de  argentinos,  de hombres y mujeres pujantes  que, como en otras partes del mundo,  han demostrado saber luchar con hidalguía por  el bien de sus familias y amigos. Gracias

ARGENTINA 2030

La ciudad está  conmocionada,   algo muy importante y trascendente está sucediendo, largas caravanas  recorren sus  calles  con los  jefes de estado de los  países más importantes del planeta. Motivo, reuniones finales y cierre  del G20,  aquí en la Ciudad de Buenos Aires.  Los temas son tres: el futuro del trabajo,  el armado de las infraestructuras para el desarrollo y la alimentación sostenible.  A mi entender el trabajo es inextinguible,   está más allá de toda connotación temporal y  política que no sea la adecuación  de sus leyes a los nuevos tiempo,  la preparación  especializada y  la férrea defensa  de la libertad y espíritu creativo de quienes producen.  Que se comprenda,  la desocupación cero no es una quimera,   sólo es una relación  entre lo que falta por hacer  para que el país en cuestión sea  una gran potencia económica  y  el derribo de las barreras  que lo impiden,  a través  decisiones adecuadas  a los distintos momentos políticos.  No es una tarea fácil, es un tema cultural, es un  convencimiento  sobre las bondades  de la producción  y  la conquista de nuevos mercados   para  erradicar la pobreza y la miseria estructural. Además de ser el único camino posible.  Por lo que queda, sólo resta  escuchar y aprender de quienes ya lo han hecho y priorizar la sanción  de  leyes como la de extinción de dominio,  el castigo  a quienes divulguen  estadísticas falsas, pretendan confundir a la gente con datos que no son verás  o por haber desmantelado las  entidades encargadas de su elaboración.  En fin, que se reforme  la Constitución Nacional  para que un presidente de la nación no pueda indultar a  miembros  de  un gobierno anterior del mismo partido, si estos le hubieren robado  al estado. Quiero un país rico, sin pobres ni políticos que expresen  en el sumun de la insolencia:   “…cuando nosotros  olemos sangre, nos unimos y  sacamos al gobierno de turno…”  o  “… me encanta el olor a pobre…”   Por suerte el susodicho luego aclaró  que sólo lo sería a través del voto de la ciudadanía. Este desmadre místico ha sucedido desde hace muchos  años al confundirse entre lo que son  actos de gobierno  y el acontecer religioso,  sin percibirse  que la vida es un misterio que como tal no se la puede  resolver y no un problema que se le plantee a un  jefe de estado que sí tiene solución, aquí en la tierra y sin el auspicio  del más allá. Por otra parte, la Constitución Nacional de 1853 ni en sus ulteriores reformas   se avala el reconocimiento de los  grupos de presión, religiosos o no. O sea el  lobby. Ayer, como  hoy  y siempre  es oportuno que nos aferremos a nuestra  Ley Suprema. Especialmente si quien  gobierna no actúa en desmedro del    pleno  ejercicio de nuestras libertades individuales y si el Código Penal  que se haya vigente, como el nuestro, no ha tipificado aún  como delito las barbaridades  que se  dicen y  hacen en nombre  de la libertad de expresión. Gracias

 

 

 

 

 

POR SIEMPRE LIBRES

 

Acaso,   sorprende la miseria, el hambre, el  vil asesinato por unas zapatillas o la misteriosa muerte en el zanjón.  Lamentablemente no y es  triste, porque dificulta las iniciativas que puedan existir para resolver el problema.  Ahora bien, también resulta  indignante y notorio  que  algunos  avivados  por los  resabios de un pasado mal resuelto  se reúnan  en las plazas  y rompan todo lo que  les rodea.  Si la policía no los apresa,  sus actos,   quedan impunes y sin ninguna respuesta en la eterna noche del olvido.  Estos  preparatorios de  insurrecciones, si bien frustrados,  su reiteración por parte de  los  mismos personeros no deja de ser grave  para la salud de  la democracia. La nuestra, la de todos los argentinos de bien.  Así lo fue días pasados,   en ocasión de votarse  la ley de Presupuesto   en la cámara  baja  del Congreso de la Nación Argentina.  Allí,  en forma  descarada y  por demás notoria,  para los millones de  personas  que mirábamos  los eventos por la  televisión, se trató de frustrar la sesión presionando desde dentro de la  sede  por los  desmanes  en sus calles aledañas. Que ellos mismos habían azuzado  hacía unos pocos minutos.  Juegan  a dos puntas, a que la oposición les tema y respete por sus fechorías y a entorpecer los actos de gobierno. Objetivo, que se les interceda  en las investigaciones por sus presuntos fraudes al estado. Es una  quimera ya se sabe, pero hay que reconocerles que por años así se ha  actuado  con la suerte de millones  y millones de  buenas personas. También sé,  que  más temprano que tarde  se  ha de  legislar en las principales democracias del mundo,  como también en aquellas que se precien  para lograrlo,  códigos de delitos contra las mismas. Acaso,  no es  verdad que tanto ayer como hoy los dictadores se apoltronaron en el poder manipulando las gentes sin dinero y  trabajo,  por serles más fácil de engañar.  Así lo ha sido, en nuestra región y  también  en  los confines  lejanos de nuestro planeta. Ahora bien, qué se puede pretender de quienes  rompen plazas y amenazan con prenderle fuego a cada uno de los edificios públicos.  Nada,  que no sean saqueos hasta  el quiebre de las finanzas  públicas y el avasallamiento de las instituciones.  Por supuesto  para seguir robando  e  ir aumentando la cantidad de pobres.  Sólo hay que observar  la caterva de personajes oscuros  que les brindan apoyo, de ellos cuidémonos  como de las peores  plagas  del planeta.  Lo podemos afirmar, sin  temor a equivocarnos,  quienes  ya  padecimos  sus prepotencias y desgobierno por años en nuestros bienes, afectos y cada uno de nuestros huesos.  También  lo pueden atestiguar los millones de  personas  que se han visto forzadas  a desplazarse  de sus lugares de origen por la falta de lo más elemental para vivir  y el  avasallamiento  de sus  derechos  esenciales como ciudadanos de países que en algún momento  fueron prósperos y libres. Defendámonos  y seamos precavidos, no permitamos que  las sectas y sus estúpidos  lacayos,  con sus disfraces multicolores,  nos quiten  la dicha de vivir  en un país libre que nos incentive en la comprensión, la tolerancia  y  en el amor por el semejante. Gracias

 

LOS SABIOS DEL EDÉN

 

Hace varios años y en una plaza de esta hermosísima ciudad de Buenos Aires, por curioso,  no me quedó otra alternativa que  aceptar el desafío de jugar una partida de ajedrez con un grupo  de gente mayor.  Todos ellos muy viejitos. Los resultados, no los recuerdo o prefiero no hacerlo, pero sí  sus actitudes respetuosas y  sus palabras plenas de fe y comprensión. En ningún momento les oí  lamentarse por sus muchos años de vida y de las  huellas de pasados sacrificios, sí por lo que dejaron de hacer y de sus proyectos frustrados de allá lejos y hace tiempo.  Hoy,  en un día  de calles llenas de  reclamos,  no puedo dejar de recordar lo que aconteció a fines del pasado año. Fue y es aún un problema de consideración que no se ha de resolver tirando cascotes,  ni especulando si se gana un peso más o menos con tal o cual plan o con tal o cual paritaria. Por aquellos días opiné y sigo opinando que  la miseria nunca se debe administrar, que no sea con fecha de vencimiento y un plan para superarla definitivamente.  De lo que también estoy seguro es de la necesidad de invitar  a los estúpidos violentos  que encapuchados rompen plazas  o hieren a policías que están desarmados para  que visiten los cementerios del país. Sí, para  que  visiten los cementerios y miren las lápidas de las tumbas,   tal vez  así  puedan llegar a convencerse que la expectativa de vida  ha  aumentado mucho en estos últimos años. Actualmente,  por muy poco la actividad laboral de una persona no llega a ser igual  a la del sector pasivo, desde ya, considero que no es la  solución  más adecuada el  aumento de los años para jubilarse. Lo es, en mi humilde entender,  permitir que se  involucre el sector privado sin fines de lucro, es decir  las ONG.  El plan se podría llamar “Nueva Oportunidad” y consistiría en que los mayores reciban un fuerte apoyo para que cumplan con una alternativa productiva de alta remuneración e  impacto social. Es decir hacer lo  que soñaron y no pudieron  o se animaron realizar. La otra alternativa es la ordinaria, que cobren sus jubilaciones en  los mejores términos posible. Estoy seguro que serán muy pocos los que no se involucren, sólo  los menos. Para  que se cumplan sus sueños  tendrán que prepararse con una antelación de al menos cinco años.  Por supuesto a través de la colaboración de las fundaciones,  porque la verdad, si es del corazón,  es más extraña que la ficción y más difícil de inventar.  Gracias

 

MAÑANAS COLOR CAFÉ

 

Hace poco se discutieron leyes diversas y me siento congratulado  por la madurez y equilibrio de las intervenciones de la gran mayoría de los Sres. Senadores de la Nación Argentina. No hay dudas,  cada día somos más quienes podemos decir “… ¡queremos a este país! …”,  por encima de las mil y una discrepancias que se puedan tener. Porque esta tierra así como su gente  es un sentimiento que como tal sólo lo llevamos en nuestros corazones,  con otros millones y millones de  argentinos. No es sólo un sueño de cada mañana junto a ese olor inconfundible del pan  tostado, que  parece decirnos: “… en cada esquina tienes un hermano de la vida…”.  Es una realidad,   se sabe por la dicha de cada día  ¡qué es bueno  vivir en  libertad!  para servir a este país maravilloso que es el nuestro, el mío el tuyo o de quien  fuere en casa de barro o palacio señorial.  No, nos dejemos influenciar por los vendedores de caminos sin salida ni por los que  con sus patrañas nos quieren hacer creer de estar viendo  sombras y fantasmas de  una quimera. No, no es así,  porque todos sabemos  que la hora ha llegado, la  de reivindicarnos como sociedad, la  de transitar todos juntos  y sin lugar a dudas  los  mejores momentos de nuestra historia.  Sólo tenemos que guiarnos por la gran mayoría de los argentinos que  tanto ayer como  hoy pensaron y piensan en el trabajo productivo y la educación  para enfrentar cualquiera de las tempestades que se llegaren a presentar. Seamos indulgentes con quienes se equivocan qué  pensando así, la peor de las tormentas sólo será transitoria   y de corto plazo.  A  llegado la hora de hablar, de expresarnos, sin miedos ni vergüenzas y sin dejarnos acorralar por slogans llenos de odio y con resabios medievales, propio de   sectas que  aún permanecen enquistadas entre los que más sufren. Sólo tenemos que dejarlos de lado y apostar a la fraternidad de la buena gente; para así desterrar para siempre la mentalidad negativa que unos pocos avivados nos quieren inculcar. Insisto,  la hora ha llegado y la noche  sólo está más oscura,  porque  se acerca el amanecer. Gracias

CONSPIRAR  PARA SUBSISTIR

 

Por estos días raudamente se está comenzando a transitar el camino de la  “Gran Verdad de la República Argentina”. Siento que se hacen encomiables esfuerzos para reconstruir  un  país destrozado, no solo por la tragedia del saqueo al que ha sido sometido por décadas, casi con una impunidad  total, sino por el aletargamiento cultural  feroz y malintencionado  que se sufre  desde hace ya  muchos años.  Recuerdo haber visto en manuales de estudiantes secundarios, a fines de la década pasada, que exhibían  al Sr. Che Guevara  como personaje central de los procesos democráticos en esta parte del mundo. O sea en el Continente Americano en donde millones de personas han caído bajo la influencia de lo negativo, del sensacionalismo y de los buenos oradores que la sustentan. Pero entre los miles de cambios que se están produciendo, uno de los más importantes es que las personas positivas están aprendiendo a expresarse sin miedo ni  vergüenza sobre sus propias experiencias de vida. Ya no repiten las palabras de sus históricos líderes y menos aún lo negativo, que está  al alcance de cualquiera. Es el caso de este maravilloso país  que  ya no quiere únicamente sobrevivir, sino buscar  un destino mejor que es el que les dicta sus corazones por encima de todas  las ideas políticas que puedan tener sus vecinos. Busca la unión por encima de las peores miserias humanas que desde hace mucho tiempo estamos sufriendo. No dudo   que nuestro parlamento cada vez dictará mejores leyes para su reorganización  y el bien común de cada uno de nosotros. Tampoco tengo dudas que muchas de ellas serán reconocidas como ejemplares en el resto del mundo libre. Como así también  que quienes sólo   incentivan el odio y la desunión muy pronto serán olvidados  hasta en sus propios barrios que los vieron nacer.  Ya no habrá peregrinos de desastres apocalípticos que invadan los canales de T.V.  como sucede hoy en cada una de nuestras noches. Sí  serán un mal recuerdo sobre el tipo de dirigentes que alguna vez se  les reprochó, por parte del mismísimo Gral. Juan Domingo Perón,    “… de volar  bajito y  amontonados como los gorriones…” Gracias

BLANCO Y NEGRO

 

Por siempre he tratado de escuchar con mucha atención a quienes son los líderes de nuestra comunidad en el entendimiento de ser una de las mejores formas  de  mejorar en el arte de la convivencia con nuestros semejantes o sea con nuestros queridos conciudadanos y hermanos de la República Argentina.  En este trance,  días pasados escuché y leí en los diarios que un eminente religioso del culto católico le decía a uno de nuestros  representantes  de la política, palabras más palabras menos, que la mayoría de los argentinos no tenemos sentimientos. Que no sentimos nada de nada,  que somos algo así como   robots  de las altas finanzas  o lo que es peor un grupito de  neoliberales  a los que hay que destruir  para que no vuelva  la esclavitud  a nuestras tierras.  De momento no comprendí cabalmente. Sí,  en cambio de inmediato  sus dichos me resultaron injustos, irrespetuosos,  extraños y  muy alejados de nuestra cotidiana  realidad.  Ahora bien,   si reflexionamos acerca de las grandes  mentiras nacionales  y de otras latitudes también, como aquella de que  “… la historia siempre se repite…”,  que en nuestro caso es la de los años setenta, la conclusión  es una sola: sí, se repite porque está  plagada de estúpidos,  de personajes nefastos que  primero inventan una hipótesis que en este caso es la de los pobres así luego todos tendremos que adorarla para  tener el privilegio de pertenecer, para ser alguien.  Ahora me pregunto y los demás habitantes que no piensan igual, que piensan en el país como un todo que nos comprende como  nación.  O acaso, ésta sólo es un coto  para el  saqueo  por parte de quienes se han declarado  fanáticos  entre los más fanáticos  de los desposeídos. Es lo que ha venido sucediendo por décadas. Como en  la vida hay que ser agradecido y yo trato de serlo al menos con Vuestra Eminencia por quien he aprendido cosas que a mi entender son muy importantes como que nuestra tragedia  nacional con más de  medio  país  pasando hambre y  frío,  tienen su mejor medio de comunicación en ellos mismos y en su profunda tristeza por lo que   les toca vivir.  También  he aprendido   Eminencia que hasta un loro puede ser símil de algunos eruditos. Al menos de los que inventaron “la grieta”. Gran mentira  alimentada  por  parte de los que  preguntan  sólo para mostrarnos  sus miserables conocimientos intelectuales.  La respuesta  no les interesa, ya la saben  como a la realidad que  se empeñan en negar. También  hay que decir  que esta vergonzosa  encrucijada  de un país enorme y muy rico en sus posibilidades económicas no es de sólo setenta años atrás, comenzó hace quinientos,  es decir  antes de haber nacido y de estar institucionalizado como libre y soberano. En este momento tampoco puedo dejarle de recordar la sabiduría  milenaria de la expresión  ya legendaria  que indicaba  y nos sigue indicando  que más temprano que tarde  “…  todos los caminos conducen a Roma…”  Gracias

LA LÁGRIMA DEL ARLEQUÍN

 

Es nuestra tragedia,  la de mucha gente, la de millones y millones de argentinos  que no les alcanza el dinero y que  sólo con mucho esfuerzo pueden precariamente sobrevivir y pagar sus cuentas. Dolidos y aturdidos  por el engaño,  por la falacia del populismo de quienes ejercen su exacta  acepción  que es la de la hipocresía,  la de la trampa, la de la mentira  irracional, estúpida e irresponsable.  O sea, por  parte de  quienes   hoy se erigen  como  oposición progresista e incluyente aunque ya todos sepamos  que sus propósitos  son sólo el de mantenernos   en vilo con ilusiones y esperanzas  que nunca se han de concretar.  Personajes  nefastos  de la política del  ayer  que sólo creen en tu desdicha, pero no en tu felicidad, que sólo cuando no están  en el poder  son capaces de hablarnos   del   presente horrible y de la oscuridad por venir.  Del pasado nada, no hablar es la  mayor de sus consignas.  Así lo justifican siete décadas de  una alternativa de poder  ya legendaria y que aún en la actualidad  pretende nutrirse  sin ninguna vergüenza y en forma descarada,  de la angustia de los más necesitados para lograr  sus cometidos.  Sí, de  los hombres  y mujeres  de rostros dignos y miradas  tristes que día a día luchan  por  el bien de  sus  familias y  por un cacho de esperanza.  A veces su único alimento.  No se las quitemos, digámosles siempre la verdad,  y nunca, pero nunca los traicionemos.  Ayudémoslos en lo que necesiten, estemos codo a codo con cada uno de ellos, siempre, los trescientos sesenta y cinco días de cada año.  Seamos  sus  hermanos de la vida y humildes  ejemplos  de una nueva cultura de convivencia.  Hay que comprender  que todos somos un poco responsables  de la hora actual y que nuestra ayuda  sea lo que sea vale  muchísimo para quien la recibe aún sin ser la de un político relevante. Porque hoy por hoy este país  con  un setenta por ciento de su presupuesto afectado a la  ayuda social  se torna casi en  ingobernable.  Seamos sinceros y solidarios  con quienes entendemos  que están sufriendo,  sean o no nuestros vecinos y en más  seamos capaces de votar sólo  por el trabajo genuino y  una educación acorde a nuestras ancestrales costumbres. Sólo seamos capaces de mirar sus corazones así también el arlequín   será partícipe con su graciosa comedia  y  su festivo público que no es otro que cada uno de nosotros, ciudadanos  de un gran país. ¡Que pronto, así sea!  Gracias

 

 

EL OCASO

 

El actual  momento    requiere  que  todos transitemos  sin excepciones   el mismo  destino,  más allá de quienes nos pretenden hacer creer   que  vivimos en medio de  una horrenda  e insensible dictadura neoliberal.  Dictadura en la que sólo trabajan   los que se suben el bondi  al amanecer para encarar una jornada de doce horas diarias, mientras los  demás especulan aunque no se sepa dónde, total lo podemos inventar. El mensaje siempre fue claro,  ha llegado la hora de trabajar, de producir,  de mejorar cada día un poco más que el día anterior y de priorizar  la educación y la modernización del país. Por estas razones y la mucha buena gente  que está tratando de sacarnos del pozo tengo la osadía de decir que el problema no es la economía y menos aún lo que tenemos que hacer con ella a pesar de las serias dificultades que se arrastran desde hace bastante tiempo.  El problema es que estamos rodeados por una caterva  de sediciosos  que sólo pretenden generar discordias y tomar el poder a cualquier precio. Se valen de los actos  de gobierno o de cualquier otra circunstancia para politizarlos  y  cometer toda clase de  felonías, atropellos o delitos con total desparpajo y cinismo en nombre de la democracia.   Entre los cuales uno es no dejarnos  transitar  por las calles de esta ciudad de Buenos Aires o  de no permitirse expresar sus planes de trabajo a los señores ministros de educación de la Ciudad y de la Nación,  como sucedió  días pasados en la inauguración  de la Feria del Libro. Con total impunidad y  en nombre de la libertad de expresión. Craso error.   La  intención de los sediciosos, que no son pocos,  es poner en riesgo  los poderes de la República para  sumir  a  sus habitantes   en la apatía,  el caos y la violencia. No dudo que muy pronto   se  pondrán  en caja estos asuntos,  la Nación toda así lo requiere.  Tenemos que cuidar  nuestra imagen  no sólo aquí dentro  de nuestras fronteras  sino también  en los demás países en  donde los mafiosos disfrazados de demócratas están muy bien organizados  para traicionar nuestros más  nobles y soberanos intereses. Seguramente  por experiencia, en todos los rincones del planeta  tienen reparos  en que el progreso económico pueda ir atado al carro de la mentira y el   despropósito. Que no se dude  en dar el primer gran paso   que  no es otro que el de darnos cuenta  de que nunca estuvimos separados  para lograr  el  ansiado milagro económico por el que tanto hemos esperado. Sólo nos lo habían hecho creer los muy bien  organizados  activistas del Foro de San Pablo,  para que  asì  perdamos  la oportunidad histórica de ser los privilegiados sin más,  del fin de una época y de los cambios  que  en forma  inexorable se avecinan.  Gracias