MAÑANAS COLOR CAFÉ

 

Hace poco se discutieron leyes diversas y me siento congratulado  por la madurez y equilibrio de las intervenciones de la gran mayoría de los Sres. Senadores de la Nación Argentina. No hay dudas,  cada día somos más quienes podemos decir “… ¡queremos a este país! …”,  por encima de las mil y una discrepancias que se puedan tener. Porque esta tierra así como su gente  es un sentimiento que como tal sólo lo llevamos en nuestros corazones,  con otros millones y millones de  argentinos. No es sólo un sueño de cada mañana junto a ese olor inconfundible del pan  tostado, que  parece decirnos: “… en cada esquina tienes un hermano de la vida…”.  Es una realidad,   se sabe por la dicha de cada día  ¡qué es bueno  vivir en  libertad!  para servir a este país maravilloso que es el nuestro, el mío el tuyo o de quien  fuere en casa de barro o palacio señorial.  No, nos dejemos influenciar por los vendedores de caminos sin salida ni por los que  con sus patrañas nos quieren hacer creer de estar viendo  sombras y fantasmas de  una quimera. No, no es así,  porque todos sabemos  que la hora ha llegado, la  de reivindicarnos como sociedad, la  de transitar todos juntos  y sin lugar a dudas  los  mejores momentos de nuestra historia.  Sólo tenemos que guiarnos por la gran mayoría de los argentinos que  tanto ayer como  hoy pensaron y piensan en el trabajo productivo y la educación  para enfrentar cualquiera de las tempestades que se llegaren a presentar. Seamos indulgentes con quienes se equivocan qué  pensando así, la peor de las tormentas sólo será transitoria   y de corto plazo.  A  llegado la hora de hablar, de expresarnos, sin miedos ni vergüenzas y sin dejarnos acorralar por slogans llenos de odio y con resabios medievales, propio de   sectas que  aún permanecen enquistadas entre los que más sufren. Sólo tenemos que dejarlos de lado y apostar a la fraternidad de la buena gente; para así desterrar para siempre la mentalidad negativa que unos pocos avivados nos quieren inculcar. Insisto,  la hora ha llegado y la noche  sólo está más oscura,  porque  se acerca el amanecer. Gracias

CONSPIRAR  PARA SUBSISTIR

 

Por estos días raudamente se está comenzando a transitar el camino de la  “Gran Verdad de la República Argentina”. Siento que se hacen encomiables esfuerzos para reconstruir  un  país destrozado, no solo por la tragedia del saqueo al que ha sido sometido por décadas, casi con una impunidad  total, sino por el aletargamiento cultural  feroz y malintencionado  que se sufre  desde hace ya  muchos años.  Recuerdo haber visto en manuales de estudiantes secundarios, a fines de la década pasada, que exhibían  al Sr. Che Guevara  como personaje central de los procesos democráticos en esta parte del mundo. O sea en el Continente Americano en donde millones de personas han caído bajo la influencia de lo negativo, del sensacionalismo y de los buenos oradores que la sustentan. Pero entre los miles de cambios que se están produciendo, uno de los más importantes es que las personas positivas están aprendiendo a expresarse sin miedo ni  vergüenza sobre sus propias experiencias de vida. Ya no repiten las palabras de sus históricos líderes y menos aún lo negativo, que está  al alcance de cualquiera. Es el caso de este maravilloso país  que  ya no quiere únicamente sobrevivir, sino buscar  un destino mejor que es el que les dicta sus corazones por encima de todas  las ideas políticas que puedan tener sus vecinos. Busca la unión por encima de las peores miserias humanas que desde hace mucho tiempo estamos sufriendo. No dudo   que nuestro parlamento cada vez dictará mejores leyes para su reorganización  y el bien común de cada uno de nosotros. Tampoco tengo dudas que muchas de ellas serán reconocidas como ejemplares en el resto del mundo libre. Como así también  que quienes sólo   incentivan el odio y la desunión muy pronto serán olvidados  hasta en sus propios barrios que los vieron nacer.  Ya no habrá peregrinos de desastres apocalípticos que invadan los canales de T.V.  como sucede hoy en cada una de nuestras noches. Sí  serán un mal recuerdo sobre el tipo de dirigentes que alguna vez se  les reprochó, por parte del mismísimo Gral. Juan Domingo Perón,    “… de volar  bajito y  amontonados como los gorriones…” Gracias

BLANCO Y NEGRO

 

Por siempre he tratado de escuchar con mucha atención a quienes son los líderes de nuestra comunidad en el entendimiento de ser una de las mejores formas  de  mejorar en el arte de la convivencia con nuestros semejantes o sea con nuestros queridos conciudadanos y hermanos de la República Argentina.  En este trance,  días pasados escuché y leí en los diarios que un eminente religioso del culto católico le decía a uno de nuestros  representantes  de la política, palabras más palabras menos, que la mayoría de los argentinos no tenemos sentimientos. Que no sentimos nada de nada,  que somos algo así como   robots  de las altas finanzas  o lo que es peor un grupito de  neoliberales  a los que hay que destruir  para que no vuelva  la esclavitud  a nuestras tierras.  De momento no comprendí cabalmente. Sí,  en cambio de inmediato  sus dichos me resultaron injustos, irrespetuosos,  extraños y  muy alejados de nuestra cotidiana  realidad.  Ahora bien,   si reflexionamos acerca de las grandes  mentiras nacionales  y de otras latitudes también, como aquella de que  “… la historia siempre se repite…”,  que en nuestro caso es la de los años setenta, la conclusión  es una sola: sí, se repite porque está  plagada de estúpidos,  de personajes nefastos que  primero inventan una hipótesis que en este caso es la de los pobres así luego todos tendremos que adorarla para  tener el privilegio de pertenecer, para ser alguien.  Ahora me pregunto y los demás habitantes que no piensan igual, que piensan en el país como un todo que nos comprende como  nación.  O acaso, ésta sólo es un coto  para el  saqueo  por parte de quienes se han declarado  fanáticos  entre los más fanáticos  de los desposeídos. Es lo que ha venido sucediendo por décadas. Como en  la vida hay que ser agradecido y yo trato de serlo al menos con Vuestra Eminencia por quien he aprendido cosas que a mi entender son muy importantes como que nuestra tragedia  nacional con más de  medio  país  pasando hambre y  frío,  tienen su mejor medio de comunicación en ellos mismos y en su profunda tristeza por lo que   les toca vivir.  También  he aprendido   Eminencia que hasta un loro puede ser símil de algunos eruditos. Al menos de los que inventaron “la grieta”. Gran mentira  alimentada  por  parte de los que  preguntan  sólo para mostrarnos  sus miserables conocimientos intelectuales.  La respuesta  no les interesa, ya la saben  como a la realidad que  se empeñan en negar. También  hay que decir  que esta vergonzosa  encrucijada  de un país enorme y muy rico en sus posibilidades económicas no es de sólo setenta años atrás, comenzó hace quinientos,  es decir  antes de haber nacido y de estar institucionalizado como libre y soberano. En este momento tampoco puedo dejarle de recordar la sabiduría  milenaria de la expresión  ya legendaria  que indicaba  y nos sigue indicando  que más temprano que tarde  “…  todos los caminos conducen a Roma…”  Gracias

LA LÁGRIMA DEL ARLEQUÍN

 

Es nuestra tragedia,  la de mucha gente, la de millones y millones de argentinos  que no les alcanza el dinero y que  sólo con mucho esfuerzo pueden precariamente sobrevivir y pagar sus cuentas. Dolidos y aturdidos  por el engaño,  por la falacia del populismo de quienes ejercen su exacta  acepción  que es la de la hipocresía,  la de la trampa, la de la mentira  irracional, estúpida e irresponsable.  O sea, por  parte de  quienes   hoy se erigen  como  oposición progresista e incluyente aunque ya todos sepamos  que sus propósitos  son sólo el de mantenernos   en vilo con ilusiones y esperanzas  que nunca se han de concretar.  Personajes  nefastos  de la política del  ayer  que sólo creen en tu desdicha, pero no en tu felicidad, que sólo cuando no están  en el poder  son capaces de hablarnos   del   presente horrible y de la oscuridad por venir.  Del pasado nada, no hablar es la  mayor de sus consignas.  Así lo justifican siete décadas de  una alternativa de poder  ya legendaria y que aún en la actualidad  pretende nutrirse  sin ninguna vergüenza y en forma descarada,  de la angustia de los más necesitados para lograr  sus cometidos.  Sí, de  los hombres  y mujeres  de rostros dignos y miradas  tristes que día a día luchan  por  el bien de  sus  familias y  por un cacho de esperanza.  A veces su único alimento.  No se las quitemos, digámosles siempre la verdad,  y nunca, pero nunca los traicionemos.  Ayudémoslos en lo que necesiten, estemos codo a codo con cada uno de ellos, siempre, los trescientos sesenta y cinco días de cada año.  Seamos  sus  hermanos de la vida y humildes  ejemplos  de una nueva cultura de convivencia.  Hay que comprender  que todos somos un poco responsables  de la hora actual y que nuestra ayuda  sea lo que sea vale  muchísimo para quien la recibe aún sin ser la de un político relevante. Porque hoy por hoy este país  con  un setenta por ciento de su presupuesto afectado a la  ayuda social  se torna casi en  ingobernable.  Seamos sinceros y solidarios  con quienes entendemos  que están sufriendo,  sean o no nuestros vecinos y en más  seamos capaces de votar sólo  por el trabajo genuino y  una educación acorde a nuestras ancestrales costumbres. Sólo seamos capaces de mirar sus corazones así también el arlequín   será partícipe con su graciosa comedia  y  su festivo público que no es otro que cada uno de nosotros, ciudadanos  de un gran país. ¡Que pronto, así sea!  Gracias

 

 

EL OCASO

 

El actual  momento    requiere  que  todos transitemos  sin excepciones   el mismo  destino,  más allá de quienes nos pretenden hacer creer   que  vivimos en medio de  una horrenda  e insensible dictadura neoliberal.  Dictadura en la que sólo trabajan   los que se suben el bondi  al amanecer para encarar una jornada de doce horas diarias, mientras los  demás especulan aunque no se sepa dónde, total lo podemos inventar. El mensaje siempre fue claro,  ha llegado la hora de trabajar, de producir,  de mejorar cada día un poco más que el día anterior y de priorizar  la educación y la modernización del país. Por estas razones y la mucha buena gente  que está tratando de sacarnos del pozo tengo la osadía de decir que el problema no es la economía y menos aún lo que tenemos que hacer con ella a pesar de las serias dificultades que se arrastran desde hace bastante tiempo.  El problema es que estamos rodeados por una caterva  de sediciosos  que sólo pretenden generar discordias y tomar el poder a cualquier precio. Se valen de los actos  de gobierno o de cualquier otra circunstancia para politizarlos  y  cometer toda clase de  felonías, atropellos o delitos con total desparpajo y cinismo en nombre de la democracia.   Entre los cuales uno es no dejarnos  transitar  por las calles de esta ciudad de Buenos Aires o  de no permitirse expresar sus planes de trabajo a los señores ministros de educación de la Ciudad y de la Nación,  como sucedió  días pasados en la inauguración  de la Feria del Libro. Con total impunidad y  en nombre de la libertad de expresión. Craso error.   La  intención de los sediciosos, que no son pocos,  es poner en riesgo  los poderes de la República para  sumir  a  sus habitantes   en la apatía,  el caos y la violencia. No dudo que muy pronto   se  pondrán  en caja estos asuntos,  la Nación toda así lo requiere.  Tenemos que cuidar  nuestra imagen  no sólo aquí dentro  de nuestras fronteras  sino también  en los demás países en  donde los mafiosos disfrazados de demócratas están muy bien organizados  para traicionar nuestros más  nobles y soberanos intereses. Seguramente  por experiencia, en todos los rincones del planeta  tienen reparos  en que el progreso económico pueda ir atado al carro de la mentira y el   despropósito. Que no se dude  en dar el primer gran paso   que  no es otro que el de darnos cuenta  de que nunca estuvimos separados  para lograr  el  ansiado milagro económico por el que tanto hemos esperado. Sólo nos lo habían hecho creer los muy bien  organizados  activistas del Foro de San Pablo,  para que  asì  perdamos  la oportunidad histórica de ser los privilegiados sin más,  del fin de una época y de los cambios  que  en forma  inexorable se avecinan.  Gracias

EL CENCERRO OLVIDADO

 

Días pasados, un Diputado de la Nación,  impostando la vos como un actor de teatro, exigió a  sus interlocutores que  le  miren el rostro, antes de hacer uso de la palabra. Semejante falta de tino y respeto fue sólo para tratar de demostrarnos, una vez más, que los únicos que nacieron para gobernarnos son los autoproclamados progresistas en contraposición a los neoliberales con sus políticas de hambre y miseria.  Según su decir y  experiencias, que por otra parte ignoro. Debo reconocerle que a pesar de la  impostura y a la gran confusión de ideas que profesa, en ningún momento dejó de  llamarnos la atención.  No hay motivos para mis dudas, o este caballero es un gran mentiroso de tiempo completo, como es fácil de sospechar, o  ignora lo que  significa  cada palabra  que expresa en el Parlamento de la Nación Argentina. Pues  aquella tendencia  se nutre  de esta última posición, que tanto les disgusta. Eso sí, es necesario que esté acompañada por una gran sensibilidad social y una fuerte defensa de los principios que se corresponden con la división de poderes y la soberanía del pueblo. Nada de esto se le ha oído decir  en sus aparatosos discursos que no sean críticas sobre lo que los demás hacen o dejan de hacer. Por otra parte, resulta imposible de  acompañar sus prédicas  surrealistas llenas de odio, agresividad  y de slogans propios de los años setenta que a nada  nos  conducen. Salvo a recuerdos tristes y dolorosos.  En otros países y es de público conocimiento se castiga con mucha severidad a quienes se atrevan a  incentivar a la población con actitudes similares a las  de los días previos al advenimiento de los nazis en el viejo continente. Como es el caso de Francia, Bélgica, Alemania,  por sólo nombrar algunos de los más conocidos. Aquí, estas leyes esenciales para la defensa de nuestra democracia aún no las tenemos. A  pesar de haber padecido situaciones de extrema intolerancia. De ahí que nos sintamos casi indefensos ante quienes groseramente  nos mienten  y agreden  por  supuestas razones ideológicas cuando sólo son lo que son, un  grupo de violentos que pretende crear caos entre la población a fin de revivir  los días más oscuros y  penosos de nuestra  historia. Gracias

 

LOS BARONES DE LA POBREZA

 

El  agradable olor de chorizos recién cocinados me fue avisando que iba por el buen camino para llegar a mi destino y así poder compartir el  momento de la gran verdad. En cuanto a la defensa  de  mejores condiciones de trabajo, frente a los empleadores y los gobiernos, por parte de importantes  sindicalista,  desde aquí en la ciudad de Buenos Aires. Los discursos comenzaron y poco a poco me fui dando cuenta que lo absurdo si se presencia es doblemente impactante. Fue un  papelón, una vergüenza. Se habló  sin mesura ni pudor de un país saqueado y empobrecido por los políticos  mientras repetían con la cadencia de  un mantra medieval sobre cómo  evitar un inminente estallido social. Salvo que se pactara  con ellos.  O sea con los sindicatos actualmente  involucrados en investigaciones judiciales. Además del corrillo bullanguero agolpado en derredor del palco, nadie se sorprendió por las palabrotas y vaticinios. Además, sin recordar que durante los  últimos sesenta años su partido fue   gobierno y que  los jefes de los sindicatos son quienes tienen que defender a sus obreros.  No los empresarios ni los políticos. En fin, si bien  la gente era mucha,  sus extensos silencios también lo fueron.  Seguramente  augurio de un gran cambio en la propia base de la sociedad, de  toda una época que no dudo se ha de ir para siempre. Ayer fue sólo el adiós de los muertos que hablan,  de la mentira descarada,  del eslogan barato y la del afano impune. De ahí que  no importó si eran cuatro, cinco  o cien mil los  trabajadores que reclamaban algo en el convencimientos que les pertenece o se les debe. Importó los cientos de colectivos estacionados, la pobreza extrema y la resignación de millones de argentinos a un destino que están muy lejos de merecerse. Vi  gente muy humilde, de mirar sincero y de comentario  oportuno. ¡¡Que se les dé un peldaño!!  Y seguramente sorprenderán por su falta de mezquindades y rencor.  ¡¡Que no se les tema ni se les mienta!! por el sólo hecho de creer y  de ser capaces de llevar el futuro de este maravilloso país en medio de sus corazones, que  de seguro renacerá junto a ellos y de cada argentino de bien. Gracias

 

LA ARROGANCIA DE YA NO SER

Un grupo de  importantes sindicalistas acaban de reunirse en Mar del Plata para almorzar y hablar sobre los bajos salarios de la “clase obrera”. Por su definición, ya  se indica que  constituyen un estamento  del que nunca podrán salir y en los hechos así también lo es, si se piensa que  para lograrlo   sólo le auguran   al gobierno de la nación todo tipo de calamidades y  de violencias. Algo así como, vamos a romper todo y  además  saquear cada tienda y joyería de los alrededores para así  protegerlos  de la  oligarquía corrupta  que les persigue. Peroratas que  después de más  de medio siglo  han de yacer grabadas  en cada piedra y árbol de nuestra querida Plaza de Mayo.  Sin embargo la gente  en su gran mayoría los miran entristecidos y azorados,  desde las veredas de enfrente o en sus casas frente al televisor. Son los que imaginan un país industrializado, que exporta productos de todo tipo y que cree  en el diálogo sincero como forma de gobierno. Cómo me hubiera gustado estar ahí, en esa reunión,  para poder hablarles de la importancia de generar nuevas ideas que ayuden a  la convivencia pacífica.   Para decirles, que cualquier movimiento sobre este  esquema de poder sólo  causará perjuicios, aunque sean transitorios,  a los que más necesitan. Que hay que producir cambios,  que no es un imposición, que es algo que viene desde abajo, del pueblo todo y desde hace por lo menos treinta años. Que ya los hijos no  adoptan a pies juntilla la profesión de sus padres, son sus propias  ideas las que hacen valer. Que vivimos un tiempo en que  no vale sólo el ritual ni  el  viejo protocolo. Que desde el más humilde se piensa como individuo  y no como integrante de una masa en donde unos pocos  pueden manipularla a su propio antojo.  Que los padres ya no convencen a sus hijos sobre las grandes virtudes del pasado, ahora para proyectar sus jóvenes ilusiones,  miran lo que hacemos y quiénes somos.  Por ellos, tenemos que repensar nuestras tristes historias de nuevo país porque ya no lo somos,  para así poder alejarnos definitivamente  de la violencia. Vivimos en un mundo con muchos avances en el  orden de la tecnológico, pero gobernado por ideas muy viejas.  Algunas demasiado viejas, como lo es la violencia y el paro innecesario. Gracias

EL COSTURERO DEL CONGRESO

 

El pasado jueves, día tórrido si los hubo,  mientras un abuelo camorreaba  con su patrona  la única pasa de uva del pan dulce  que compartían,   un gran lío estalló en la ciudad.  Venía desde el  Congreso de la Nación, los ultra demócratas  en su ya larga búsqueda  del mejor traje que les calza que sin dudas  es el  que tiene rayas oscuras, ayer jefes de montoneros  y  también de indios mapuches,  atacaban a  sus colegas   diputados  que  se aprestaban a sesionar sentados en cada una de sus bancas.  O sea que se disponían a trabajar,  a pensar,  a hacer propuestas que puedan ayudar  a las actuales autoridades de  gobierno  en la búsqueda de un  equilibrio  económico  que permita atender  entre otras cosas la triste realidad de nuestros queridos viejos,  que todo  lo han dado  por sus familias y por este maravilloso país que es la República Argentina. Además,  hoy  nos honran  con su  sabia serenidad que  sin lugar a dudas tendría  que aprovecharse  para solucionarles el  problema  que les aqueja desde hace muchísimo tiempo.  “Sí se puede…”,   o como decía  el  querido  y recordado  líder radical  Dr. Ricardo Balbín, “para los tiempos que vienen…”  Como simple ciudadano entiendo  que la miseria ni se reparte ni se ha de administrar, que no sea   con fecha de vencimiento y acompañada  con un planteo  de solución definitiva.  Tal vez  una  de ellas   pude llegar a ser si se los  desconecta  del sector  al que pertenecieron  en sus años juveniles,  cuando  aportaban al sistema que ya hoy nos luce como caduco, para el momento que nos toca vivir.     Si bien  la economía nacional está repuntado,  aún sigue colapsada y  ávida de nuevas inversiones.  Entiendo que sería  de  buena ayuda,  en este trance,    si se  transforma  a nuestros abuelos en altos consumidores.  Se  lo lograría  a través de un impuesto  al   sector,  que sea suficiente   para cubrir  con creces sus emolumentos. La transferencia tendría que hacerse directamente desde la Tesorería de la Nación  a cada uno de los abuelos.   Es de comprenderse  que habría de   desaparecer  el actual sistema de ahorro previo, de previsión.   Por ende y antes de todo,  se tendría  que  modificar  el texto que corresponde  de la Carta Magna o sea de  nuestra Constitución Nacional.  El esfuerzo lo vale, el cambio definitivo también. Gracias

EL GRAN SIMULADOR

 

Sea  poderoso o no,   cada país del mundo libre tiene un dictador en ciernes que le acecha para arrebatar el poder. Así,  día tras día de los trescientos sesenta y cinco de cada año.  A  mí entender,  este es el desafío más  grande que tenemos que enfrentar por formar parte  de una Nación Soberana y Libre,  como es la República Argentina. Por supuesto,  si queremos proteger   nuestras costumbres  ¡ahora o nunca! es necesario  que las defendamos, por siempre. Para tener Derechos Humanos  liberados de sectas delirantes que a través de  sus  arengas  mentirosas  nos pretenden indicar quienes son  los malvados  en nuestro sistema de gobierno.  No tengo dudas que  si  un paciente las hubiera  dado  en la puerta de su   hospicio  al pobre  lo retornaban  a su interior por un  año más,  por sufrir ataques psicóticos.  Esta forma de actuar,  tan miserable como peligrosa por sus relatos y pos verdades, tiene una  historia.  Se inició  allá por 1990,  cuando se creó el    Foro de San Pablo  por parte del entonces líder cubano  Fidel Castro. Su propósito,  concientizar  a la población de América del Sur  sobre  las ideas reinantes en el país caribeño. Especialmente, entre los más pobres y necesitados  de  Venezuela, Brasil y la República Argentina.  Con el objetivo  de lograr el fortalecimiento de Cuba  después de la caída del  Muro de Berlín.  De las distintas reuniones   fueron surgiendo  personajes  cada vez más oscuros y delirantes  para la conservación  de la tranquilidad  en  sus lugares  de origen.  Se tenga presente  que aquí  ya   hace  varios años que muchos de ellos al acceder a un cargo público  juran en falso   “… por Dios y los Santos Evangelios…”  Digo en falso por ser una constante  que después de estar tapados de  denuncias  por mal uso de los dineros públicos o corrupción  sólo atinan a viajar  como peregrinos  a Roma, en busca del perdón Divino.  En lugar de devolver lo robado  o de colaborar con la justicia para que se esclarezcan las denuncia que se les han formulado.  Para qué juraron. Es obvio que durante sus gestiones no lo tuvieron en cuenta.  Ahora bien, cómo se les puede creer cuando por enésima vez pretendan ser candidatos para nuevos cargos electivos. Por supuesto que no, se nos tildaría  de tontos que sólo somos capaces de ver  sus peregrinajes por tierras lejanas sin recordar sus felonías.  Con ellos  el país seguiría pequeño, marginado  y con muchos pobres. La parte de ayuda social  sólo  la  veremos en los discursos de campaña, nunca  en los actos de gobierno que no sean de  un poco de comida  para hoy y  hambre para mañana.  Gracias