LAS URNAS ME SONRÍEN

 

Es frecuente que nos encontremos con  creaciones sublimes en series, obras de teatro o novelas. A todas podemos disfrutarlas sin  dificultades por ser de autores de la República Argentina. Aunque también hay de lo otro, de lo opuesto, que además no es  ficción.  Por estos días se  nos  está deparando una  situación  que de concretarse,  como  hasta ahora viene sucediendo,  puede llegar a  provocarnos  muchísimo daño y dar por tierra con un clásico del argot policial: “el delito no paga”. Me refiero al crimen organizado,  si el objeto de  las  felonías   son los bienes de un estado, en este caso el nuestro.  Porque se está muy cerca  de que uno de los robos más grandes de la historia de la humanidad  quede impune. Las  distintas  fiscalías  de la Justicia federal  nos hacen  presumir a través de las investigaciones que actualmente se llevan a cabo  que en los últimos tres mandatos  de gobierno,  que  preceden al actual,  se ha sustraído  más de ciento cincuenta  mil  millones de dólares  de los dineros  públicos. Se robó hasta el último minuto del último día. Tampoco deja de ser menos grave  que hasta este momento y ya en plena campaña electoral para elegir a un nuevo presidente nada se diga sobre el asunto. El silencio en los  medios de comunicación es prácticamente total, eso sí y  parece increíble que  cada uno de los principales sospechosos de la felonía  sean los  candidatos estrella  para decidir nuestro  futuro  económico.  De paso,  fueros e impunidad.  Ahora bien, me gustaría que antes de cada uno de los próximos comicios la gente, el pueblo o nación, como se guste llamar  no esté adormecido y tenga plena conciencia  ciudadana  para responderse la pregunta: ¿quién es el soberano en esta noble nación? Lo propongo, sin  el menor rencor y menos aún intención de faltarle el respeto a nadie, pero me parece  que  antes de cumplir con nuestra mayor responsabilidad  ciudadana,  que es la de sufragar, en estos históricos comicios,  tenemos derecho y deber  de conocer qué  sucede, a esta altura de las investigaciones,  en los distintos expedientes en cuanto a los motivos de las acusaciones y  sobre cuáles son los candidatos  sobre las que recaen.  Sé que los tiempos de la justicia nada tienen que ver con los de la política pero aquí se da la paradoja que el acto de votar  la trasciende por la posibilidad  cierta  de que a estos señores se les considere responsables directos de los aberrantes  delitos que se les  está enrostrando, apoltronados en los sillones de la Casa de Gobierno. Tenemos, una vez más,  que defendernos con todos los medios legales que nos sea posible.  Es de suma importancia  que  cada candidato comprenda que tiene que ser vehemente  y explícito  en cuanto a este grave problema que es el recupero  de cada uno de los dólares que se nos ha robado.  Desde ya, como es de suponerse no será fácil,  pero seguramente tendremos una posibilidad para  no llegar a padecer los sufrimientos actuales de nuestros hermanos de Venezuela.  Gracias

POR UNA GRAN ELECCIÓN

 

Dentro de pocas semanas tendremos  la primera ronda de votación  para elegir a  un nuevo presidente o reelegir a quién nos gobernará hasta cerca de fin de año. Las propuestas de los distintos candidatos  giran en derredor de la actual situación económica  y de las distintas alternativas que  han de ayudar a  mejorarla  en el menor tiempo posible,  de la seguridad interna  y de las relaciones internacionales.  Me gustaría que con el curso de los días  fueran apareciendo  nuevas iniciativas  al tenor de la realidad  que hoy nos toca vivir. Como podría ser  acuerdos -“Consensos pre electorales”-  que ayuden a  aliviar la situación de los más necesitados, es decir  la rápida instauración  de un plan alimentario nacional y de viviendas,  para socorrer a las personas y a veces familias completas que  estén en situación de calle,  para satisfacer sus imperiosas necesidades que ya no admiten más dilaciones.  Tampoco  quiero olvidar  los consensos previos que se necesiten para la sanción de leyes que ayuden a mejorar la gobernabilidad  como podrían  ser lograr una eficaz Ley de Extinción de dominio, que sin lugar a dudas ayudaría a la credibilidad y a una mayor confianza ante la comunidad de países,   además de ser un  gran aliciente  para quienes siempre han luchado contra la corrupción que  seguro redundará en una mayor transparencia en las  futuras gestiones, de ahora en más. Estos consensos previos  tendrían  que llevarse a cabo con conocimiento de la ciudadanía  sobre cuáles son  las concordancias y disidencias  entre los distintos aspirantes a la primera magistratura. Eso sí con  el indeclinable  y  común propósito  de tratarlos y resolverlos  en  el Congreso de la Nación antes del próximo receso de verano. Así, serán  menores  las dificultades para el logro de las mayorías que se necesiten para  sus respectivas sanciones.  La paz interior que se logre y la maduración política que se pueda percibir  ha  de facilitar el advenimiento de inversores importantes que con sus empresas ayudarían  a ir solucionando  el  crucial tema de la desocupación y el de un sostenido aumento del consumo interno dentro de la  sociedad.  Considero también  importante que en una democracia desarrollada como se valora y pretende  de la nuestra la gente, los ciudadanos,  tengan el derecho no sólo de ir a votar  con plena libertad sino también el de no hacerlo,  para que  se sepa en los cuatro rincones de este planeta que el real soberano de este maravilloso país  son  cada uno de sus habitantes que estén  en condiciones de sufragar. Sin ninguna norma, ideología  extrañas  a nuestra forma de vida o país  que los perturbe en el momento de ejercer su derecho al voto.  Tal vez, así todos podamos comprobar que una gran crisis también se encuentra dentro de las estructuras vetustas de los partidos  tradicionales, formados en épocas de  confrontaciones y  de mucho autoritarismo. Seguramente,  por  no reparar  en que el odio sólo polariza sin que  destruya  a un adversario,  sociedad o nación por sí mismo,  pero sí y muy rápidamente   las mentiras y falsedades que  lo sustentan si la verdad no se defiende,  ni aclara con la serenidad que se le merece. Gracias

KM 501

 

Días pasados en la  Feria del Libro, de esta ciudad, se presentó  la obra “Sinceramente” escrita por la Señora Ex Presidente. El acto  estuvo plagado de actitudes propias de un grupo de patoteros,  ni siquiera los  periodistas de algunos medios de noticias  pudieron hacer su trabajo  con la plena libertad que les corresponde.  Espero que esto se corrija y que el próximo año el lugar sea lo que tiene que ser y no el refugio de unos señores que cuando fueron presidentes no tuvieron  las condiciones espirituales  que se necesitan para enfrentar los problemas que se les iban planteando. Tuvieron miedo a lo que sucedió a fines del dos mil uno y decidieron pactar para terminar como ya todos lo sabemos con el país quebrado por el saqueo y al borde del colapso.  No son ni un millón, ni dos, ni tres,  es sólo un grupo reducido  pero fuerte en cuanto a la captación de  personas a través del juego de la grieta, por cierto falsa como todo lo que dicen y prometen.  Porque con el planteo antiliberal referencian el autoritario de los militares y no al que lo es en el marco de una plena democracia.  De la real y auténtica nunca se ha hablado,  ni pretenden hacerlo, que es la que se da  entre  los demócratas con los que no lo son y  la de ladrones y encubridores  con los que los persiguen para ponerlos presos. Cómo se puede entender  que dentro del mismo espacio político  un extremo  promete una alternativa de poder pro occidental y la otra pro Cuba,  donde  no existe división de poderes y el atraso económico es de más de medio siglo. Cómo es posible  que una parte promocione la producción como su bandera de lucha mientras que la otra a todas luces busca que  la sociedad estalle para instaurar  con engaños un sistema de gobierno de extrema izquierda. Cuáles son  los acuerdos  que se pueden  realizar con estos señores que de jóvenes alardeaban por  ausentarse de sus domicilios una distancia lo suficientemente lejana  para que de esta forma se les dispensara de votar y  que ahora se manifiestan totalmente radicalizados como anarquistas que hacen pactos con los movimientos de izquierda. Por este acontecer,  tengo el pleno  convencimiento  que una atenta  lectura de nuestras leyes  sobre partidos políticos  ha de convalidar el planteo que aquí  advierto.  La gente  al  emitir su  voto tiene que saber con total claridad  cuál es el partido al que pertenece el candidato y cuál es el plexo doctrinario que lo va a respaldar en su gestión de gobierno.  Esta circunstancia, a mi entender esencial para una elección transparente,  no se puede dar si no  hay una previa certificación por parte de la Justicia Electoral.  Además de las  alianzas que se puedan llegar a pactar con otras propuestas electorales y del uso que se le pretenda dar a los  emblemas partidarios. Tenemos que defendernos y explicar a  vecinos,  amigos   y  a quien quiera escucharnos  que es  que es lo que sucede.  Sin dejar de tener  bien  presente que el ciudadano en general   percibe  el cómo  y  la   manera en que se le comenta  un hecho, mucho  antes de que tenga los elementos  para que  lo pueda analizar sobre  si este es bueno o malo. Así se  evitará  a que voten en contra de sus propios intereses,  como ha acontecido en la hermana República de Venezuela. Gracias

 

 

 

LUCES Y SOMBRAS

 

He estado leyendo artículos en distintos diarios  sobre los candidatos a la presidencia que intervendrán en las PASOS del próximo mes de agosto y en las definitivas de octubre y  mediados de noviembre. Aquí sabremos, quién  dirigirá  a esta Nación, la República Argentina,  por los próximos cuatro años que durará su mandato.  En todo el material que he consultado  buscando información, nada me ha interesado, sólo tuve la sensación de  un gran artificio políticamente correcto.  Mí inquietud  es lo que sucederá el día después  del acto eleccionario de ganar la oposición,   así  saber cómo enfrentar la situación, durante la  campaña,  para que no suceda nunca más  y se puedan concretar inversiones o simplemente trabajar y producir en un país previsible  y con justicia independiente. A mí  entender  el camino es reconocer que no todos somos demócrata  y plantarnos frente al problema  a fin de alertar a la buena gente que es muchísima, para que  comprenda que así ni ahora ni nuca  iremos a la deriva hasta el fin de los tiempos,   ni   vamos a ser  colonia de ninguna nueva potencia  en el  Mar Caribe. Cada uno nos tenemos que preguntar cómo gobernará el nuevo jefe de estado, si  sale vencedora la fuerza opositora, pues unos  son de izquierda con aspiraciones  a que se los  reconozca como  socialistas del siglo XXI y otros dicen ser de centro, aunque  son de derecha, sin hacerlo público  para no inquietar a sus bases históricas. En fin, todos tenemos que concientizarnos  que  son incapaces  de  reconocer  que  casi la mitad del país está empobrecido   por sus pésimos  gobiernos  que siempre terminaron en rotundos fracasos económicos.  Que por sus pensamientos destructivos  y el relato infernal que  practican  los culpables son los que vienen a sucederles  si no es acólito, de serlo la mala economía es culpa del Imperio, o sea de EEUU.  Si  los desmanes en sus mandatos son faraónicos  y si las urnas por estos motivos los castiga, pobre de quienes  les sucedan  porque los   hostigarán  hasta  hacerlos también fracasar. Para así iniciar un nuevo ciclo, como ya lo han hecho  en reiteradas oportunidades  y  lo están intentando  nuevamente por estos días. En forma personal,  estoy convencido que  esta alternativa de poder  es ilegal,  si no hubiere alianzas dentro de los plazos correspondientes  para todos los partidos.   Lo irregular se da  cuando  el votante piensa que las tendencias del candidato coinciden con las del partido que lo controla. No es así,  quien oficia de candidato,  su poder sólo existe para ganar las elecciones  porque luego vendrá el caos  para ejercer el mandato que la sociedad les ha confiado. Si bien no es válido como justificativo,   sin el autoritarismo que los caracteriza no serían capaces de durar más de un mes en el poder, como le sucedió en la década del setenta  al Dr. Cámpora.  Gracias

 

LA LARGA HISTORIA DE LA PANCARTA

 

Ayer nos mostró la candidez de una juventud ávida  de justicia en sedes partidarias, plazas o calles de  cualquier  ciudad del mundo. Según se decía, para  conquistarlo, la consigna: “vende patria cipayos del  imperio  versus  los  que no podían dejar de sufrir por  los pueblo empobrecidos y saqueados”. Resultan chocantes  pero aún en estos tiempos  hay que leerlas,  al menos por  las calles  de esta ciudad de Buenos Aires, aunque ya sin  cabida en el  subconsciente colectivo de la gente, seguramente por no haber un sólo político que pregone  el socialismo  y  viva como lo permite para con  sus gobernados, en  situaciones de calle y esparcidos  por  las plazas de países vecinos.  Además hay que tolerarlas como  los máximos estandartes de las llamadas democracias del relato, aunque  en estos casos por imperio de la prepotencia  y el sojuzgamiento  de sus habitantes. Tenemos que reflexionar y darnos cuenta  que nuestros derechos y libertadas individuales   no  se conquistan ni  fortalecen con sólo   emitir un voto para reelegir, una vez más, al  dictador  de turno.  También hay que tomar conciencia que  lo políticamente correcto  es otra mentira naturalizada para que nunca  seamos capaces de  aceptar  a la  democracia  como un sistema de gobierno participativo sólo  para  demócratas.  No todos lo  somos  y lo sabemos   desde siempre,  aunque sin el compromiso de legislar  las herramientas  que nos resulten  imprescindibles  para salvaguardarnos de quienes intenten  conducirnos a  un  gobierno  autoritario o al menos  influenciar y dañar nuestras instituciones  y sistemas de vida.  En este tema  es precursora  PROSUR,  de reciente creación  como organismo de cooperación  entre las Naciones Sud Americanas.  Su  Acta Fundacional fue firmada, el pasado viernes veinte y dos de marzo, en Santiago de Chile, entre otros,  por los Sres. Presidentes de  la República  Argentina,  Don Mauricio Macri;  el anfitrión,  Don Sebastián Piñera y el de Brasil, Don Jair Bolsonaro.  Allí se establece que en lo sucesivo se podrán adherir los países cuyos  habitantes gocen  del cabal ejercicio de sus derechos y  libertades individuales consagrado en sus Ley Suprema.  Por cierto,  la propuesta que se acaba de concretar ha sido muy inteligente  y oportuna por los tiempos que corren  y la tristísima y absurda pero real situación que están  viviendo  los queridos hermanos  de  la República de Venezuela. Con relación a este gran drama, espero encarecidamente  que llegado el momento intervenga el Tribunal Penal Internacional  y sancione  a cómplices  y responsables directos,  con las máximas penas,  por los delitos de lesa humanidad  que les quepa.  Gracias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA GRAN ADVERTENCIA

 

Desde todos los rincones del Planeta Tierra  podemos ver como la situación  en la hermana  República de Venezuela es cada día más crítica por ya  no existir el más mínimo atisbo de cordura   entre quienes   tendrían que velar  por sus supremos  intereses. La situación es  extremadamente difícil  porque  mientras se perciben los claros síntomas  de una guerra civil el régimen parece alentarlos a través de  sus altisonantes discursos. Si  lamentablemente así lo fuere  el desastre  no a de ser lejano junto a la instauración de  otro  régimen marxista, como el de Cuba, al menos la intentona  va a ser  importante.   En el transcurso de estos últimos meses  se  han  esforzado   en  dejar totalmente claro   que no les importa  absolutamente nada sobre la vida de quienes habitan  fronteras adentro  ni de la suerte de los que han huido  con lo puesto,  a los países  vecinos.   Tenemos que ser solidarios, muy solidarios con esa buena gente  que sufre, pero también  es  oportuno que reflexionemos  sobre las  distintas circunstancias  que llevaron a nuestros vecinos  a tan desastrosa situación. Que no es otra,  que la de haber perdido su democracia en manos de una treintena de locos.  Que se sepa y se comprenda  que  aquí en nuestro país,  la República Argentina, no hemos dejado aún de correr similares riesgos. Sin lugar a dudas la respuesta por parte de todos los queremos vivir en un país civilizado será  afirmativa y  de que  el peligro está lejos de  haber  cesado, también.  Tenemos que  ser muy precavidos de quienes hoy ante tan tremendo drama sólo  guardan silencio.  Como también de aquellos que con tal de tener un  punto más en las próximas elecciones  presidenciales  buscan alianzas con personajes que si bien son muy conocidos por todos nosotros  hoy sólo  nos pueden ofrecer  su odio.  También  sería  muy auspicioso  que  la pobreza comience a disminuir en forma significativa. Para ello, entiendo,  que es  necesario  cambiar los ya centenarios paradigmas de convivencia en cuanto al trabajo productivo  y  al logro   nuevos mercados.  Para tal fin  considero esencial  reemplazar el supuesto de que los  humanos sólo  somos demandantes de empleo por una nueva postura, que es la de ser  productores  de bienes y servicios  que salgan al mundo desde  un escritorio con una computadora encima y no solamente a través de la puerta de un viejo almacén.  Gracias

 

 

 

LA PROPUESTA

Me he anoticiado que a partir de la segunda quincena de febrero   habrá marchas multitudinarias por parte de los principales líderes barriales siendo sus dichos  los servicios aumentan y aumentan, los sueldos están estancados mientras el hambre con  la inseguridad está presente por todos lados. Diagnóstico truculento y furibundo si los hubo en la historia de esta nación.   Además aclaran que  van a espera que el gran calor del verano pase un poco  y que muchos de sus líderes ya han sido  bendecidos por  el Papa Francisco.  Se pide por una ley de Emergencia alimentaria,  el veinticinco por ciento de los fondos de   la obra pública provincial para el armado de cooperativas, la constitución de un fondo fiduciario público para facilitar el acceso a créditos para una huerta familiar y  la  sanción de la Ley de Adicciones que también contemple la creación de un fondo para campañas de concientización y atención para los más jóvenes. O sea,  para que no se droguen.  Ahora bien, después de la lectura de la convocatoria  no  me es posible saber porqué le reclaman al gobierno siendo que fue elegido para arreglar el entuerto, mejor dicho el descalabro económico  que dejaron los actuales aliados de los Sres. Piqueteros actuantes. Tampoco llego a entender la intervención o al menos mención, en esta gesta, del Estado Vaticano  siendo que está trabajando para no tocar un peso del erario público de este país. Por otra parte dicen que tienen el apoyo de más de cien mil personas, pero aquí somos más de cuarenta millones  y todos nos consideramos parte del  pueblo, inclusive los Sres. Empresarios que a pesar de las dificultades tratan de proporcionarnos  trabajo genuino.  No lo son sólo las personas que les acompañan en las marchas, o acaso se nos pretende señalar que los que no vamos tras de ustedes no lo somos y que llegado el momento tendremos  que migrar a los  países vecinos. Si bien  está sucediendo en otros sitios, estoy seguro que en éste maravillosa nación siempre habrá lugar para quienes quieran vivir dentro  de la ley y las buenas costumbres que no es otra casa que el debido respeto sobre la  persona y bienes de nuestros semejantes. En estas circunstancias   no es bueno pedir nada que no sea una actividad productiva, se me dirá que no lo hay pues bien quienes estén  realizando la convocatoria que lo sea para formar una cadena de Organizaciones No Gubernamentales, estoy seguro que no habrá un argentino que deje de ayudarlos, de paso no habrá que pagar intereses a nadie  y  la presión impositiva comenzará a ceder para el bien de muchos nuevos asentamientos  industriales y del trabajo de todos nosotros. Gracias

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

POBREZA CERO

 

Claro que se puede, las dificultades a superar ni siquiera son tantas y menos aún la claridad con que se nos presentan. Sólo se necesita comprender que setenta años de  idas y vueltas no son pocos y que  durante  el camino a transitar, de no más de ocho o diez años,  no lo será en soledad. Por otra parte, es sabido por  todos los que alguna vez votamos  que gran parte de los políticos hablan sin siquiera ellos mismos estar en condiciones de dimensionar el  padecer injusto de muchos de sus conciudadanos. La mayoría de las veces por falta de sensibilidad, en  otras por ignorancia o desidia. Es un problema lineal que les cabe a la mayoría de  los cuadros partidarios cuando les toca ejercer el poder o al menos colaborar. Sin embargo, gracias a los avances prodigiosos de los medios de comunicación esa realidad cada vez  más nos golpea  fuerte las puertas de nuestras casas y nos invita a  ser mejores personas, más generosas por el bien de quienes sufren dificultades apremiantes. Es de saberse que la  gran mayoría  de las veces con sólo un  poco de ayuda material, aunque sí con asesoramiento y  contención, es posible  torcer el destino esquivo de mucha gente. Tenemos que  formar  equipos  y llevar adelante la tarea  dentro  del marco legal de una Organización No Gubernamental, es decir una fundación, con  las autorizaciones necesarias para poder estar presente ante los distintos organismos internacionales y  recabar ayuda para el cumplimiento de los objetivos, dentro y fuera de  nuestro país.  En cuanto  a que se valore la  importancia  enorme de un sistema democrático fuerte como el medio   más eficaz para erradicar  en forma definitiva  la pobreza estructural y  al  emigrante  paria  que, con lo puesto, huye de las dictaduras o de  países sumidos en cruentas guerras.  Ayudémoslos,  desde el lugar que nos toque, por más humilde que sea. Porque  si  somos capaces de  hacerlo y  dar solución al problema de alguien que la está pasando muy mal, no tengo dudas  que  nos ganaremos el respeto y admiración de poderosos países que ,  por otra parte, desde siempre nos  han sido  amigables.  Circunstancias que  seguramente  va a redundar  en   recomendaciones para que se  invierta en estas  tierras de  argentinos,  de hombres y mujeres pujantes  que, como en otras partes del mundo,  han demostrado saber luchar con hidalguía por  el bien de sus familias y amigos. Gracias

ARGENTINA 2030

La ciudad está  conmocionada,   algo muy importante y trascendente está sucediendo, largas caravanas  recorren sus  calles  con los  jefes de estado de los  países más importantes del planeta. Motivo, reuniones finales y cierre  del G20,  aquí en la Ciudad de Buenos Aires.  Los temas son tres: el futuro del trabajo,  el armado de las infraestructuras para el desarrollo y la alimentación sostenible.  A mi entender el trabajo es inextinguible,   está más allá de toda connotación temporal y  política que no sea la adecuación  de sus leyes a los nuevos tiempo,  la preparación  especializada y  la férrea defensa  de la libertad y espíritu creativo de quienes producen.  Que se comprenda,  la desocupación cero no es una quimera,   sólo es una relación  entre lo que falta por hacer  para que el país en cuestión sea  una gran potencia económica  y  el derribo de las barreras  que lo impiden,  a través  decisiones adecuadas  a los distintos momentos políticos.  No es una tarea fácil, es un tema cultural, es un  convencimiento  sobre las bondades  de la producción  y  la conquista de nuevos mercados   para  erradicar la pobreza y la miseria estructural. Además de ser el único camino posible.  Por lo que queda, sólo resta  escuchar y aprender de quienes ya lo han hecho y priorizar la sanción  de  leyes como la de extinción de dominio,  el castigo  a quienes divulguen  estadísticas falsas, pretendan confundir a la gente con datos que no son verás  o por haber desmantelado las  entidades encargadas de su elaboración.  En fin, que se reforme  la Constitución Nacional  para que un presidente de la nación no pueda indultar a  miembros  de  un gobierno anterior del mismo partido, si estos le hubieren robado  al estado. Quiero un país rico, sin pobres ni políticos que expresen  en el sumun de la insolencia:   “…cuando nosotros  olemos sangre, nos unimos y  sacamos al gobierno de turno…”  o  “… me encanta el olor a pobre…”   Por suerte el susodicho luego aclaró  que sólo lo sería a través del voto de la ciudadanía. Este desmadre místico ha sucedido desde hace muchos  años al confundirse entre lo que son  actos de gobierno  y el acontecer religioso,  sin percibirse  que la vida es un misterio que como tal no se la puede  resolver y no un problema que se le plantee a un  jefe de estado que sí tiene solución, aquí en la tierra y sin el auspicio  del más allá. Por otra parte, la Constitución Nacional de 1853 ni en sus ulteriores reformas   se avala el reconocimiento de los  grupos de presión, religiosos o no. O sea el  lobby. Ayer, como  hoy  y siempre  es oportuno que nos aferremos a nuestra  Ley Suprema. Especialmente si quien  gobierna no actúa en desmedro del    pleno  ejercicio de nuestras libertades individuales y si el Código Penal  que se haya vigente, como el nuestro, no ha tipificado aún  como delito las barbaridades  que se  dicen y  hacen en nombre  de la libertad de expresión. Gracias

 

 

 

 

 

POR SIEMPRE LIBRES

 

Acaso,   sorprende la miseria, el hambre, el  vil asesinato por unas zapatillas o la misteriosa muerte en el zanjón.  Lamentablemente no y es  triste, porque dificulta las iniciativas que puedan existir para resolver el problema.  Ahora bien, también resulta  indignante y notorio  que  algunos  avivados  por los  resabios de un pasado mal resuelto  se reúnan  en las plazas  y rompan todo lo que  les rodea.  Si la policía no los apresa,  sus actos,   quedan impunes y sin ninguna respuesta en la eterna noche del olvido.  Estos  preparatorios de  insurrecciones, si bien frustrados,  su reiteración por parte de  los  mismos personeros no deja de ser grave  para la salud de  la democracia. La nuestra, la de todos los argentinos de bien.  Así lo fue días pasados,   en ocasión de votarse  la ley de Presupuesto   en la cámara  baja  del Congreso de la Nación Argentina.  Allí,  en forma  descarada y  por demás notoria,  para los millones de  personas  que mirábamos  los eventos por la  televisión, se trató de frustrar la sesión presionando desde dentro de la  sede  por los  desmanes  en sus calles aledañas. Que ellos mismos habían azuzado  hacía unos pocos minutos.  Juegan  a dos puntas, a que la oposición les tema y respete por sus fechorías y a entorpecer los actos de gobierno. Objetivo, que se les interceda  en las investigaciones por sus presuntos fraudes al estado. Es una  quimera ya se sabe, pero hay que reconocerles que por años así se ha  actuado  con la suerte de millones  y millones de  buenas personas. También sé,  que  más temprano que tarde  se  ha de  legislar en las principales democracias del mundo,  como también en aquellas que se precien  para lograrlo,  códigos de delitos contra las mismas. Acaso,  no es  verdad que tanto ayer como hoy los dictadores se apoltronaron en el poder manipulando las gentes sin dinero y  trabajo,  por serles más fácil de engañar.  Así lo ha sido, en nuestra región y  también  en  los confines  lejanos de nuestro planeta. Ahora bien, qué se puede pretender de quienes  rompen plazas y amenazan con prenderle fuego a cada uno de los edificios públicos.  Nada,  que no sean saqueos hasta  el quiebre de las finanzas  públicas y el avasallamiento de las instituciones.  Por supuesto  para seguir robando  e  ir aumentando la cantidad de pobres.  Sólo hay que observar  la caterva de personajes oscuros  que les brindan apoyo, de ellos cuidémonos  como de las peores  plagas  del planeta.  Lo podemos afirmar, sin  temor a equivocarnos,  quienes  ya  padecimos  sus prepotencias y desgobierno por años en nuestros bienes, afectos y cada uno de nuestros huesos.  También  lo pueden atestiguar los millones de  personas  que se han visto forzadas  a desplazarse  de sus lugares de origen por la falta de lo más elemental para vivir  y el  avasallamiento  de sus  derechos  esenciales como ciudadanos de países que en algún momento  fueron prósperos y libres. Defendámonos  y seamos precavidos, no permitamos que  las sectas y sus estúpidos  lacayos,  con sus disfraces multicolores,  nos quiten  la dicha de vivir  en un país libre que nos incentive en la comprensión, la tolerancia  y  en el amor por el semejante. Gracias