POR UNA GRAN ELECCIÓN

 

Dentro de pocas semanas tendremos  la primera ronda de votación  para elegir a  un nuevo presidente o reelegir a quién nos gobernará hasta cerca de fin de año. Las propuestas de los distintos candidatos  giran en derredor de la actual situación económica  y de las distintas alternativas que  han de ayudar a  mejorarla  en el menor tiempo posible,  de la seguridad interna  y de las relaciones internacionales.  Me gustaría que con el curso de los días  fueran apareciendo  nuevas iniciativas  al tenor de la realidad  que hoy nos toca vivir. Como podría ser  acuerdos -“Consensos pre electorales”-  que ayuden a  aliviar la situación de los más necesitados, es decir  la rápida instauración  de un plan alimentario nacional y de viviendas,  para socorrer a las personas y a veces familias completas que  estén en situación de calle,  para satisfacer sus imperiosas necesidades que ya no admiten más dilaciones.  Tampoco  quiero olvidar  los consensos previos que se necesiten para la sanción de leyes que ayuden a mejorar la gobernabilidad  como podrían  ser lograr una eficaz Ley de Extinción de dominio, que sin lugar a dudas ayudaría a la credibilidad y a una mayor confianza ante la comunidad de países,   además de ser un  gran aliciente  para quienes siempre han luchado contra la corrupción que  seguro redundará en una mayor transparencia en las  futuras gestiones, de ahora en más. Estos consensos previos  tendrían  que llevarse a cabo con conocimiento de la ciudadanía  sobre cuáles son  las concordancias y disidencias  entre los distintos aspirantes a la primera magistratura. Eso sí con  el indeclinable  y  común propósito  de tratarlos y resolverlos  en  el Congreso de la Nación antes del próximo receso de verano. Así, serán  menores  las dificultades para el logro de las mayorías que se necesiten para  sus respectivas sanciones.  La paz interior que se logre y la maduración política que se pueda percibir  ha  de facilitar el advenimiento de inversores importantes que con sus empresas ayudarían  a ir solucionando  el  crucial tema de la desocupación y el de un sostenido aumento del consumo interno dentro de la  sociedad.  Considero también  importante que en una democracia desarrollada como se valora y pretende  de la nuestra la gente, los ciudadanos,  tengan el derecho no sólo de ir a votar  con plena libertad sino también el de no hacerlo,  para que  se sepa en los cuatro rincones de este planeta que el real soberano de este maravilloso país  son  cada uno de sus habitantes que estén  en condiciones de sufragar. Sin ninguna norma, ideología  extrañas  a nuestra forma de vida o país  que los perturbe en el momento de ejercer su derecho al voto.  Tal vez, así todos podamos comprobar que una gran crisis también se encuentra dentro de las estructuras vetustas de los partidos  tradicionales, formados en épocas de  confrontaciones y  de mucho autoritarismo. Seguramente,  por  no reparar  en que el odio sólo polariza sin que  destruya  a un adversario,  sociedad o nación por sí mismo,  pero sí y muy rápidamente   las mentiras y falsedades que  lo sustentan si la verdad no se defiende,  ni aclara con la serenidad que se le merece. Gracias

228 opiniones en “POR UNA GRAN ELECCIÓN”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *