KM 501

 

Días pasados en la  Feria del Libro, de esta ciudad, se presentó  la obra “Sinceramente” escrita por la Señora Ex Presidente. El acto  estuvo plagado de actitudes propias de un grupo de patoteros,  ni siquiera los  periodistas de algunos medios de noticias  pudieron hacer su trabajo  con la plena libertad que les corresponde.  Espero que esto se corrija y que el próximo año el lugar sea lo que tiene que ser y no el refugio de unos señores que cuando fueron presidentes no tuvieron  las condiciones espirituales  que se necesitan para enfrentar los problemas que se les iban planteando. Tuvieron miedo a lo que sucedió a fines del dos mil uno y decidieron pactar para terminar como ya todos lo sabemos con el país quebrado por el saqueo y al borde del colapso.  No son ni un millón, ni dos, ni tres,  es sólo un grupo reducido  pero fuerte en cuanto a la captación de  personas a través del juego de la grieta, por cierto falsa como todo lo que dicen y prometen.  Porque con el planteo antiliberal referencian el autoritario de los militares y no al que lo es en el marco de una plena democracia.  De la real y auténtica nunca se ha hablado,  ni pretenden hacerlo, que es la que se da  entre  los demócratas con los que no lo son y  la de ladrones y encubridores  con los que los persiguen para ponerlos presos. Cómo se puede entender  que dentro del mismo espacio político  un extremo  promete una alternativa de poder pro occidental y la otra pro Cuba,  donde  no existe división de poderes y el atraso económico es de más de medio siglo. Cómo es posible  que una parte promocione la producción como su bandera de lucha mientras que la otra a todas luces busca que  la sociedad estalle para instaurar  con engaños un sistema de gobierno de extrema izquierda. Cuáles son  los acuerdos  que se pueden  realizar con estos señores que de jóvenes alardeaban por  ausentarse de sus domicilios una distancia lo suficientemente lejana  para que de esta forma se les dispensara de votar y  que ahora se manifiestan totalmente radicalizados como anarquistas que hacen pactos con los movimientos de izquierda. Por este acontecer,  tengo el pleno  convencimiento  que una atenta  lectura de nuestras leyes  sobre partidos políticos  ha de convalidar el planteo que aquí  advierto.  La gente  al  emitir su  voto tiene que saber con total claridad  cuál es el partido al que pertenece el candidato y cuál es el plexo doctrinario que lo va a respaldar en su gestión de gobierno.  Esta circunstancia, a mi entender esencial para una elección transparente,  no se puede dar si no  hay una previa certificación por parte de la Justicia Electoral.  Además de las  alianzas que se puedan llegar a pactar con otras propuestas electorales y del uso que se le pretenda dar a los  emblemas partidarios. Tenemos que defendernos y explicar a  vecinos,  amigos   y  a quien quiera escucharnos  que es  que es lo que sucede.  Sin dejar de tener  bien  presente que el ciudadano en general   percibe  el cómo  y  la   manera en que se le comenta  un hecho, mucho  antes de que tenga los elementos  para que  lo pueda analizar sobre  si este es bueno o malo. Así se  evitará  a que voten en contra de sus propios intereses,  como ha acontecido en la hermana República de Venezuela. Gracias