BLANCO Y NEGRO

 

Por siempre he tratado de escuchar con mucha atención a quienes son los líderes de nuestra comunidad en el entendimiento de ser una de las mejores formas  de  mejorar en el arte de la convivencia con nuestros semejantes o sea con nuestros queridos conciudadanos y hermanos de la República Argentina.  En este trance,  días pasados escuché y leí en los diarios que un eminente religioso del culto católico le decía a uno de nuestros  representantes  de la política, palabras más palabras menos, que la mayoría de los argentinos no tenemos sentimientos. Que no sentimos nada de nada,  que somos algo así como   robots  de las altas finanzas  o lo que es peor un grupito de  neoliberales  a los que hay que destruir  para que no vuelva  la esclavitud  a nuestras tierras.  De momento no comprendí cabalmente. Sí,  en cambio de inmediato  sus dichos me resultaron injustos, irrespetuosos,  extraños y  muy alejados de nuestra cotidiana  realidad.  Ahora bien,   si reflexionamos acerca de las grandes  mentiras nacionales  y de otras latitudes también, como aquella de que  “… la historia siempre se repite…”,  que en nuestro caso es la de los años setenta, la conclusión  es una sola: sí, se repite porque está  plagada de estúpidos,  de personajes nefastos que  primero inventan una hipótesis que en este caso es la de los pobres así luego todos tendremos que adorarla para  tener el privilegio de pertenecer, para ser alguien.  Ahora me pregunto y los demás habitantes que no piensan igual, que piensan en el país como un todo que nos comprende como  nación.  O acaso, ésta sólo es un coto  para el  saqueo  por parte de quienes se han declarado  fanáticos  entre los más fanáticos  de los desposeídos. Es lo que ha venido sucediendo por décadas. Como en  la vida hay que ser agradecido y yo trato de serlo al menos con Vuestra Eminencia por quien he aprendido cosas que a mi entender son muy importantes como que nuestra tragedia  nacional con más de  medio  país  pasando hambre y  frío,  tienen su mejor medio de comunicación en ellos mismos y en su profunda tristeza por lo que   les toca vivir.  También  he aprendido   Eminencia que hasta un loro puede ser símil de algunos eruditos. Al menos de los que inventaron “la grieta”. Gran mentira  alimentada  por  parte de los que  preguntan  sólo para mostrarnos  sus miserables conocimientos intelectuales.  La respuesta  no les interesa, ya la saben  como a la realidad que  se empeñan en negar. También  hay que decir  que esta vergonzosa  encrucijada  de un país enorme y muy rico en sus posibilidades económicas no es de sólo setenta años atrás, comenzó hace quinientos,  es decir  antes de haber nacido y de estar institucionalizado como libre y soberano. En este momento tampoco puedo dejarle de recordar la sabiduría  milenaria de la expresión  ya legendaria  que indicaba  y nos sigue indicando  que más temprano que tarde  “…  todos los caminos conducen a Roma…”  Gracias