EL GRAN SIMULADOR

 

Sea  poderoso o no,   cada país del mundo libre tiene un dictador en ciernes que le acecha para arrebatar el poder. Así,  día tras día de los trescientos sesenta y cinco de cada año.  A  mí entender,  este es el desafío más  grande que tenemos que enfrentar por formar parte  de una Nación Soberana y Libre,  como es la República Argentina. Por supuesto,  si queremos proteger   nuestras costumbres  ¡ahora o nunca! es necesario  que las defendamos, por siempre. Para tener Derechos Humanos  liberados de sectas delirantes que a través de  sus  arengas  mentirosas  nos pretenden indicar quienes son  los malvados  en nuestro sistema de gobierno.  No tengo dudas que  si  un paciente las hubiera  dado  en la puerta de su   hospicio  al pobre  lo retornaban  a su interior por un  año más,  por sufrir ataques psicóticos.  Esta forma de actuar,  tan miserable como peligrosa por sus relatos y pos verdades, tiene una  historia.  Se inició  allá por 1990,  cuando se creó el    Foro de San Pablo  por parte del entonces líder cubano  Fidel Castro. Su propósito,  concientizar  a la población de América del Sur  sobre  las ideas reinantes en el país caribeño. Especialmente, entre los más pobres y necesitados  de  Venezuela, Brasil y la República Argentina.  Con el objetivo  de lograr el fortalecimiento de Cuba  después de la caída del  Muro de Berlín.  De las distintas reuniones   fueron surgiendo  personajes  cada vez más oscuros y delirantes  para la conservación  de la tranquilidad  en  sus lugares  de origen.  Se tenga presente  que aquí  ya   hace  varios años que muchos de ellos al acceder a un cargo público  juran en falso   “… por Dios y los Santos Evangelios…”  Digo en falso por ser una constante  que después de estar tapados de  denuncias  por mal uso de los dineros públicos o corrupción  sólo atinan a viajar  como peregrinos  a Roma, en busca del perdón Divino.  En lugar de devolver lo robado  o de colaborar con la justicia para que se esclarezcan las denuncia que se les han formulado.  Para qué juraron. Es obvio que durante sus gestiones no lo tuvieron en cuenta.  Ahora bien, cómo se les puede creer cuando por enésima vez pretendan ser candidatos para nuevos cargos electivos. Por supuesto que no, se nos tildaría  de tontos que sólo somos capaces de ver  sus peregrinajes por tierras lejanas sin recordar sus felonías.  Con ellos  el país seguiría pequeño, marginado  y con muchos pobres. La parte de ayuda social  sólo  la  veremos en los discursos de campaña, nunca  en los actos de gobierno que no sean de  un poco de comida  para hoy y  hambre para mañana.  Gracias